• por Finca El Burrero

La naturaleza, el vínculo y el juego guían nuestro día a día

  • ¿QUÉ ES LA CABAÑA?

    La Cabaña es un espacio de educación alternativa y no homologado para niños y niñas de 2 a 6 años, con dos plazas muy cuidadas a partir de los 18 meses, ubicado en un entorno natural dentro de Finca El Burrero.

    Es un lugar donde la infancia y la naturaleza se encuentran de forma real y cotidiana, y donde acompañamos a cada niño y niña desde el respeto, la sensibilidad y el vínculo.

    Aquí, la experimentación, la curiosidad y el descubrimiento guían una experiencia educativa viva, conectada con las necesidades reales de la infancia.

  • CRECER CON LA NATURALEZA

    Creemos en una educación que nace con y desde la naturaleza, no como un escenario, sino como parte activa del aprendizaje.

    La tierra, los árboles, los animales y los elementos naturales forman parte del día a día, ofreciendo experiencias reales que despiertan la curiosidad, el asombro y el deseo de aprender.

    La naturaleza nos marca el ritmo y nos ofrece oportunidades constantes para observar, cuidar y comprender el mundo.

  • APRENDER EXPLORANDO Y DESCUBRIENDO

    Creamos un entorno rico y cuidado que invita a investigar, probar, equivocarse y volver a intentar.

    Ofrecemos propuestas abiertas y materiales variados —principalmente naturales y reales— que conectan con los sentidos y fomentan la creatividad, la concentración y el aprendizaje significativo.

    El aprendizaje surge de la experiencia, del interés y de la acción.

  • RUTINA Y SEGURIDAD EMOCIONAL

    La vida en la naturaleza se sostiene sobre una estructura diaria clara, con rutinas que aportan seguridad emocional y confianza.

    Este equilibrio entre libertad y contención permite que cada niño y niña se sienta acompañado, seguro y libre para explorar, expresarse y relacionarse.

  • AUTONOMÍA Y GESTIÓN DEL RIESGO

    Confiamos en las capacidades de la infancia y fomentamos la autonomía y la toma de decisiones.

    Acompañamos a los niños y niñas a reconocer y gestionar los riesgos propios de un entorno natural, aprendiendo a cuidarse, a observar y a respetar sus propios límites.

    La presencia adulta es cercana, atenta y consciente.

  • CADA NIÑO, SU PROPIO RITMO

    Respetamos los ritmos individuales de aprendizaje y desarrollo, atendiendo a las necesidades emocionales y evolutivas de cada etapa.

    Acompañamos sin comparaciones ni prisas, convencidos de que así se construye un aprendizaje sólido, consciente y duradero.

conclusión

No se trata de adelantar etapas, sino de acompañar bien el momento en el que están.

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